El arte del contouring o contorno facial consiste en jugar con las luces y las sombras para resaltar tus facciones naturales sin cargar la piel de producto. Muchas personas temen a este paso por miedo a que el rostro luzca acartonado o con manchas, pero el secreto está en elegir polvos minerales de alta pigmentación y fácil difuminado.
Cómo lograr la sombra perfecta según tu tono:
Pieles claras a medias: Los tonos muy oscuros o anaranjados pueden crear un contraste demasiado duro. Utiliza un tono neutro suave como el polvo Mary Kay Chromafusion (Latte). Aplícalo con una brocha angular justo debajo del pómulo, desde la oreja hacia el centro de la mejilla, sin llegar a la boca.
Pieles morenas o bronceadas: Requieren mayor profundidad para que el esculpido sea visible. El tono Mary Kay Chromafusion (Cocoa) define la mandíbula y sienes aportando calidez y dimensión.
Técnica de difuminado: Siempre difumina con movimientos circulares hacia arriba para levantar las facciones (efecto lifting).